Noticias de la Clínica Lartigau

El consumo de cannabis y su implicación en los trastornos mentales

Las drogas ilegales, el cannabis y sus derivados, especialmente el hachís, lo consumen habitualmente un 4% de la población adulta española, ascendiendo hasta el 9’4% entre los 19 y 28 años. A partir de 1992, ha habido un aumento progresivo de drogas sintéticas tales como el éxtasis y similares, estando asociado a contextos lúdicos y de fin de semana y a consumos esporádicos, así sólo el 0’1% reconoce consumirlo todas las semanas: un 3’8% en menores de 18 años y un 6’2% entre 19 y 29 años.

cannabisEl cannabis está creciendo bastante a expensas de su elevada presencia entre adolescentes y jóvenes de ambos sexos. Seguido de las anfetaminas que se consumen tanto en pastillas como en polvo. El consumo de cocaína es el que más ha crecido en los últimos diez años. La heroína, pese a descender su consumo, sigue siendo la droga ilegal que más mortalidad, directa o indirecta, causa entre los jóvenes.

El consumo de alcohol y drogas origina problemas somáticos, mentales, sociales, afectando mucho a la calidad de vida del individuo.

La acción directa de drogas sobre el sistema nervioso central puede producir un conjunto de trastornos mentales como la demencia, el trastorno amnésico, el delirium, el trastorno psicótico, el trastorno de estado de ánimo, el trastorno de ansiedad, la disfunción sexual y el trastorno del sueño.

Al fumar cannabis se inicia con una sensación de bienestar seguida de síntomas, que incluyen euforia con risas inapropiadas y grandiosidad, sedación, lentitud, deterioro de la memoria inmediata, dificultades para llevar a cabo procesos mentales complejos, deterioro de la capacidad de juicio, percepciones sensoriales distorsionadas, deterioro de la actividad motora, también puede aparecer ansiedad, disforia o retraimiento social. A las dos horas del consumo, puede aparecer irritación conjuntival, aumento del apetito, sequedad de boca y taquicardia.

Por su almacenamiento en el tejido graso, los efectos pueden durar o reaparecer en 12-24 horas a causa de la lenta liberación de la sustancia de los tejidos grasos. El consumo de cannabis, incluso a dosis bajas, desencadena o reagudiza trastornos por angustia y trastornos psicóticos en individuos predispuestos o con trastornos previos. En ocasiones, y con altas dosis, pueden aparecer cuadros de delirium con alteraciones del nivel de conciencia, alucinaciones auditivas, visuales o táctiles.

El consumo crónico produce desinterés, apatía e indiferencia afectiva puede darse también irritabilidad y aumento de la agresividad. Pueden surgir también complicaciones somáticas, entre las que destacan las alteraciones respiratorias, similares a las del tabaco como cáncer de pulmón, enfisema o bronquitis crónica, cardiovasculares con empeoramiento de la hipertensión o la insuficiencia cardiaca ya existentes. En varones, puede disminuir la producción de testosterona e inhibir la función reproductora.

En mujeres, puede alterar los ciclos hormonales femeninos y, en casos de gestación, retrasa el crecimiento fetal, así como una disminución del sistema inmunitario.

Pilar Juan Navarro, Clínica Lartigau

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