Noticias de la Clínica Lartigau

Horizontes en la investigación en la enfermedad de Alzheimer

En la actualidad se estima que el número de afectados en todo el mundo por la enfermedad de Alzheimer debe ser de alrededor de 30 millones, según las previsiones se doblarán en 20 años.

La enfermedad de Alzheimer ha sido ya declarada objetivo prioritario para acciones concertadas transnacionales en la Unión Europea y el número de iniciativas científicas va en aumento, la solución debe venir de la investigación, de la cual cabe destacar cuatro aspectos.

El primero tiene que ver con el origen, la causa primaria de la enfermedad, aún desconocida para la gran mayoría de los casos. Por otra parte, los factores ambientales, como dieta y educación, que pueden estar operativos desde las primeras fases de la vida, influyen en el desarrollo cerebral y su funcionamiento (reserva cognitiva, reserva neural).

Los avances diagnósticos se enfocan a detectar al individuo en riesgo en fases preclínicas.

Cerebro corte frontal Alzheimer

Destaca también el interés en la identificación de factores de riesgo y de protección de la enfermedad de Alzheimer. Los componentes y la influencia de la reserva cognitiva, el papel de los estilos saludables de vida y el control de factores de riesgo (como los factores de riesgo vascular) deben conocerse mejor en cuanto a su efecto real, momento vital en que debe intervenirse sobre ellos, duración y dosificación de las intervenciones, etc.

Finalmente, se requieren tratamientos específicos para impedir el desarrollo de la enfermedad o su enlentecimiento, aplicables, si es posible, a individuos en riesgo totalmente asintomáticos. Antes hay que disponer de tratamientos eficaces contra el deterioro cognitivo leve y la demencia leve. Aparentemente, será mucho más difícil intentar reparar un cerebro gravemente lesionado en fases de demencia moderada y grave. Las estrategias actuales, centradas en evitar la formación y deposición de ‑amiloide y tau, deberán ser de aplicación muy temprana, para ser útiles. Los neuroprotectores, reguladores de neurotransmisores, deberán potenciarse con terapias para mejorar la plasticidad sináptica y neuronal, inhibir la apoptosis, etc. Parece que la compleja fisiopatogenia de la enfermedad de Alzheimer exige actuar sobre varias diana simultáneamente, por lo que se requieren estrategias terapéuticas innovadoras.

Jorge Martínez Salvador, Clínica lartigau

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